Ayer lunes fue matador volver a madrugar (me levanto todos los días a eso de las 6:30. Sí, en vacaciones. No, no estoy loca, solo en diferente zona horaria) pero una vez vestida y con la cama hecha ya te despejas bastante. Después de clase Laura y yo nos fuimos a Grafton St. para mirar alguna chaqueta/sudadera/algo de abrigo porque, como ya he dicho, aquí te hielas.
Estuvimos mirando una tienda de souvenirs E N O R M E de la cual ya he fichado algunas cositas que me quiero traer (eso sí, en el equipaje de mano; yo no vuelvo a abrir la maleta en un aeropuerto) de las cuales acabaré descartando bastantes, pero es que
Yo acabé comprándome un jersey, que no sudadera, ojo, muy calentito, por lo que ya puedo salir a la calle sin temor a congelarme. He de darle las gracias a mi tía porque me prestó un chubasquero que me está salvando la vida, de verdad. Aquí no es común que se utilicen los paraguas, porque también hace muchísimo aire, believe me, así que la gente lleva catiuscas y chubasqueros a mansalva. No puedo salir de casa sin el chubasquero, ya sea puesto o guardadito en su funda, pero es que aquí te puedes esperar cualquier cosa: por la mañana te hielas, a medio día de asas y por la tarde llueve a mares. Maldito tiempo...
Después de cenar, Laura y yo fuimos al cine del centro comercial que tenemos aquí al lado (que por cierto, se llama DunDrum) y vimos The Five-Year Engagement.
No sabéis lo que me pude llegar a reír, de verdad. El acento era americano, para variar, pero se les entendía la mayoría de los diálogos. Además, hubo un momento en el que dos de los personajes se pusieron a cantar esto:
y éramos las únicas personas de habla hispana de toda la sala. Llorábamos de la risa, primero porque cantaban de pena, segundo porque el resto de personas no entendían la canción y nosotras sí y tercero porque nadie se reía salvo nosotras y nos reíamos aún más. Fue divertido.
Al salir llovía a cántaros y menos mal que llevaba el chubasquero. Aún así, cuando llegué a mi casa venía calada hasta los huesos; tuve que colgar el chubasquero y los vaqueros en soporte de la cortina de la ducha para que escurrieran en la bañera. En serio, la que nos cayó encima.
Y eso fue todo lo de ayer. ¡Un beso! xxx

jajajajajajajja no me extraña que después lloviera a cántaros.
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