Ayer empezó mi última semana en Dublín (nooooooooooooooo *solloza*) y como un buen comienzo de semana, nos diluvió, que no llover, ojo. Llegué a clase con los vaqueros calados y la cola para el servicio de las mujeres era interminable, pero no para pasar al baño, no, sino para usar el secador de manos. Ni la fila de un concierto.
El caso es que el título de la entrada viene a que Laura tiene una nueva inquilina en casa, la cual es muy
En fin, ayer llegué tan sumamente matada a casa que dormí 3 horas: desde después de comer hasta la hora de la cena. Sí, aquí es que medio meriendan, medio cenan, así que a eso de las 10 estoy de picoteo en mi cuarto (benditas barritas BiCentury). No hice mucho más. Se me va notando vaga ¿eh? Nah, ya en serio, me quedan menos de 6 días y tengo que apurar la semana al máximo, por lo que apenas saldré (aunque estamos planeando una última e irrepetible fiesta el viernes por la noche... uhm...)
Espero no aburriros con mis pocas cosas que contar.
See ya! xxx
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