¡Buenas a todos! Siento no haber podido escribir en estos días, he tenido bastantes cosas/planes que llevar a cabo, así que siento si habéis perdido el tiempo metiéndoos al blog sin encontrar nada nuevo.
Bien, el día 12, después de clase, Laura y yo fuimos a Grafton St., acompañadas de Stan, a buscar unas Converse nuevas y unas nuevas botas militares. Explicación: me llevé unas Mustang de esas que parecen Converse y mis botas militares, con tal mala suerte que tanto las Mustang como las militares están hechas pedacitos (es lo que tiene pasarte el día de un lado para otro), así que nuestro plan era como buscar una aguja en un pajar, porque no en todas las tiendas las Converse cuestan lo mismo, por lo hablar de a qué precios están las botas.
El caso fue que después de recorrernos de arriba a abajo el centro comercial de Grafton St., decidimos coger el Luas e ir al Dundrum (creo que ya os hablé de él), del cual Stan prefirió pasar. Nos recorrimos todas las zapaterías y lo que no eran zapaterías buscando unas Converse medianamente baratas (he de decir que en España no las he visto más baratas de 70€, y en algunas tiendas rozaban los 90), así que aquello se convirtió en nuestra pequeña Odisea personal. Al cabo de una hora encontramos una zapatería hasta arriba de gente y, por curiosidad, pasamos. Había tooooooda una pared llena de Converse de todos los colores, estampados y tallas, incluso unas Conver-botas. Me quedé embobada mirando las estanterías, pero antes de ilusionarme del todo, quise mirar el precio: 55€. Saltaba de contenta. Me las probé, me las miré y remiré y me las llevé.
Sin embargo seguía sin encontrar mis botas militares. Cada tienda que pasábamos era más cara que la anterior, y no había manera de encontrar unas botas que costaran menos de 100€, así que desistí. Peeeeeero, cuando pasamos a la tienda donde me compré las Converse, desde la puerta vi unas Conver-botas. Además estaban iluminadas con un foco y todo; les faltaba la musiquilla celestial. No quise ni mirar el precio, porque esas botas rozan los 150€. Pero después de llevarme las otras Converse, al salir, Laura quiso mirar el precio: el trato era que si costaban menos de 80€ me decía el precio, y si costaban más de 80€, se callaba. Cuando me dijo que sólo costaban 70€, sonreía de oreja a oreja, peeeeeeeero no llevaba dinero suficiente, así que se quedaron iluminaditas en la tienda.
Cuando llegué a casa me metí una ducha, cené con Jenny y Bobby y me acosté en seguida, ya que al día siguiente tenía examen y salía por la noche.
¡Y eso fue todo, amigxs!
Vale, le he dedicado una entrada a contaros cómo me compré un par de zapatos. ¿Y? No todos los días me voy a ir de excursión, ts.
See you! xxx
Ana, nos has dejado con la duda. Finalmente fuiste a comprarte esas canvers-botas de la tienda ¿?
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