(Este post corresponde al Sábado, 19 de Julio de 2014)
Banco de nubes desde el avión.
Hemos llegado sanos y salvos
Una vez pasado el control y haber despedido a nuestras familias, hemos buscado el número de nuestra puerta de embarque y nos lo hemos tomado con calma; teníamos tiempo de sobra.
Al despegar he visto la plaza de Fernando VI, y por consiguiente, mi casa. Lo ¿bueno? de vivir cerca de Barajas.
El vuelo, en general, ha sido bastante tranquilo, aunque había mucho niño pequeño chillando, y ya se sabe que en todo avión tiene que haber un niño que te dé el viaje. Hemos comido en el avión, y la verdad que se nos ha hecho ameno. Una vez allí nos ha tocado esperar a las maletas como unos 15 minutos, pero han salido de las primeras, así que great.
Las caras son por los nervios (?)
Hemos callejeado de lo lindo, pero yendo en coche, ¿qué más da? Fer alucinaba con los edificios, la gente, lo verde que es aquí todo... El conductor me ha dejado a mí primero, así que contaré mi experiencia y Fer escribirá más abajo la suya.
La casa parece de juguete. Es chiquitina, pero muy acogedora. Tiene tres habitaciones, un salón relativamente grande y un cuarto de baño, además de un pequeño jardincito con una caseta acondicionada a modo de estudio. Esta noche duermo en una habitación diferente a la que voy a estar alojada estas tres semanas, porque sigue estando la chica que ya os comenté. Mañana me trasladaré a la otra habitación.
La mujer y su hija son muy simpáticas. En seguida nos hemos puesto hablar, aunque la peque es algo vergonzosa, pero les he enseñado fotos de Arthur y se han quedado encandiladas. ¡La niña es pelirroja! Ay, qué envidia. Mañana intentaré hacer fotos de la casa para que la veáis.
La casa de Fer es preciosa, al menos lo que he visto por fuera. Hay foto, pero se ve fatal, así que mañana haré otra más en condiciones. Le hubiera gustado escribir él mismo, pero no ha sido posible. Está encantado con la casa. Tiene otros dos compañeros, uno brasileño y otro turco; el brasileño se marcha mañana domingo y el turco lleva aquí tres semanas y por lo visto se queda dos meses. También me ha dicho que su cuarto es como una especie de ampliación de la casa, como si hubieran construido una habitación aparte y la hubiesen pegado a la fachada. Tienen ciertas normas de convivencia, como que se pueden duchar una vez al día o como que el wi-fi sólo lo pueden usar de 5 p.m. a 11 p.m. Esto último no entendemos por qué, aunque esperemos que la actriz levante un poco la mano.
Más tarde, hemos ido a tomar algo al centro de Dublín (que por eso escribo tan tarde, porque acabo de llegar). La cara de Fer era como la de un niño al entrar en Disneyland, os lo prometo. Boquiabierto a cada cosa que miraba. Y más feliz que una perdiz, claro. Y yo tampoco me quedo corta, y más aún cuando le veo a él tal que así. En fin, hemos estado por donde estudiaba yo hace dos años, pero ya era tarde y la mayoría de las tiendas estaban cerradas. Eso sí, como ha dicho Fer, hace más frío que en Madrid y hay muchísimo más ambiente.
El caso que hemos ido a un sitio, que sabía que en el momento que lo viera Fer se le iba a caer la mandíbula al suelo; nada más y nada menos que a ¡Captain America! Sí, amigos, ¡sigue abierto! Y tal y como estaba cuando fui a Dublín. Había bastante gente, sinceramente, aunque a eso de las 11 se ha ido vaciando. Raro, ¿eh?
En fin, ha sido un día muuuuuuuuy largo y tenemos mucho sueño, por lo que, en nombre de Fer y en el mío, nos despedimos por ahora y os deseamos muy buenas noches.
Bye!
¡Ah! En el baño de las chicas del aeropuerto había esto:
Es una plancha del pelo. Metes el euro y puedes usarla.
Nos llevan años de ventaja.
Goodnight!



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